ADOLFO

“En esas horas de la vida
En que uno es feliz
Creí que eran mías las notas del arpa…
…y era mía la orquesta
La pequeña guitarra modulando el silencio.
Pero creció el silencio e cesó toda voz,
Toda voz”.

(Sí, Adolfo, cesó toda voz y casi podíamos oír el silencio de la guitarra.
Eran tuyas la voz y la guitarra…)

“y la música cesa y sólo silencio
Ominoso y denso como espinas de la cruz hiriendo la soledad”.

(Sí, Adolfo eran tuyas la voz y la guitarra…)

Nos quedamos mudas/os escuchándote en nuestro espíritu que tanto aliento diste para que pudiéramos amar como tú a Jesucristo y a su Iglesia.

Te escuchamos todavía como si estuvieras a nuestro lado en persona. Recordamos y sonreímos. Te vemos bailar un tango con Renée en Baltimore. Intentarlo con Cecilia que no era buena para el baile sino para la música. ¿Te acuerdas en Cochabamba preparando en un Sal Plenario antes de Roma cuando salió como por encanto “Cambia, todo cambia”? Guadalajara que sería el próximo año. Carmen Carranza era la Secretaria del Equipo y se empeñó que esperáramos a Fernando que venía de Roma. Cada uno hacía lo que le daba la gana. Tú dormiste sobre el pupitre. Ni si quiera expresión de interés. ¡Qué divino recordar tu sinceridad y sencillez!

¡Finalmente llegó el gran momento! Me acuerdo que Fernando se enojó un poco por ser aguardado como un emperador. Empezamos y yo encargada de la oración trabajé el tema del perfume, y llevé uno que había recibido de forma muy especial como símbolo. Salió bien, pensaba yo, menos para Adolfo que tenía la cabeza sobre la mesa. Al final del encuentro hubo una misa presidida por él y cual no fue mi sorpresa y susto cuando me pide para recordar de forma concreta el símbolo del perfume. Me atolondré y fui ayudada por Manuel Díaz.

Así era Adolfo, en parte. Su mente y su corazón no reposaban mientras tratábamos de temas importantes, sólo no mantenía la misma postura porque le cansaba, creo.

Adolfo era tímido, le costaba demostrar sentimientos, ternura, excepto la pasión por el movimiento, la admiración por Marie Louise Monet y su amistad y cariño por Beatriz de Castro, brasileira casada con un uruguayo.

Lo hacía y muy bien a través del canto y de la guitarra. El 2001 estábamos en un Sal Plenario en Guayaquil preparando nuestra participación y trabajos relacionados al Primer Congreso Mundial del MIAMSI en Fiuggi, Italia.

Y ya no había dudas, inquietudes, preocupaciones porque tomamos unos tragos y tú tomaste la guitarra y cantaste. Nos unimos en torno a tu voz que no está muda como lo sentimos al inicio de tu partida. Todavía nos hablas en el corazón y en tus escritos y recuerdos.

Realmente la música cesó y sólo había silencio. No en el cielo y de allá nos envías tu ternura, tu amistad, tu fe, tu esperanza en nosotros (¡!), tu canto en nuestras almas, tu guitarra en nuestros espíritus y pasión por la acción para seguir como tú lo harías.

Sufrí y sufro mucho, Adolfo, pero hay que saber que estás en buenas manos y muy bien acompañado.

Rio de Janeiro, marzo 2017 hasta 10 de junio
Davina Moscoso de Araujo
Renovaçao Crista do Brasil

PS: ojalá te celebren bastante por ahí como lo mereces. Dile a Cecilia que la extraño muchísimo.

2 comentarios para “ADOLFO”

  1. María Marta Raggio dice:

    Queridos todos
    En Burkina me pareció imposible ir a una AG y no encontrarlo a Adolfo, con todo el entusiasmo contagioso que desplegaba.
    Son muchos los recuerdos, desde un legendario encuentro regional en Concordia, Argentina, en mayo de 1980. Ha sido mucho lo compartido a lo largo tantos años. Lo vamos a extrañar mucho.
    Un gran abrazo
    María Marta

  2. Ana María Nigro dice:

    À querida Davina
    A todos meus queridos amigos/as
    A Adolfo

    Davina nos traz de volta a lembrança , a presença de Adolfo. Com sua sensibilidade à flor da pele, nos emociona.

    Adolfo se foi sorrateiro., ele que sempre marcava o espaço com sua vivacidade, seu humor, às vezes cáustico, mas com a seriedade que enfrentava seus compromissos e sua responsabilidade em relação ao MIAMSI.

    Como diz M Marta, é difícil ir a um encontro agora e Adolfo não estar mais visível.
    Davina lembrou bem: imaginem o que ele e Cecilia Dutra se divertem nos jardins do paraíso! Mas prestam atenção em nós, seguramente.

    Registro também minha saudade de conviver com P. Jesús Montero e Gloria.
    Espero que Patricio volte logo com sua exuberância a animar nossos encontros.

    Um grande abraço a vocês.
    Anna Maria

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