Martha Urioste

Por: María Marta Raggio

¿Cómo hablar de la pérdida, de la cercanía, de la amistad que se va dando paso a paso a través de encuentros, de afinidades que se van descubriendo, de las complicidades de una relación casi de hermanas?

Parto por el principio: conocí a Martha y Fernando en mayo de 1980. Se trataba de un encuentro regional preparatorio para la Asamblea General del MIAMSI, AG Rio de Janeiro, que tuvo lugar en Concordia, Argentina. Ellos eran la adquisición más celebrada de Lucy Trefogli, en ese entonces misionera del SAL. Una pareja de profesionales con tres hijos de poca edad, abogado él, historiadora ella. Pese a ser más jóvenes, me llevaban años de formación y compromiso, tanto cristiano como político, incluyendo un exilio no buscado.

Establecidos nuevamente en Bolivia, Marta enseñaba historia en el Seminario. Al poco tiempo se convirtió en alma del CEPROLAI, un instituto de formación del laicado, proyecto en el que Martha invirtió mucho tiempo y energía. Tenía un amor genuino y profundo por su país y su gente. Fue promotora de un exigente programa de inmersión que implicaba traer a importantes ejecutivos europeos a convivir, por unos días, en el hogar de una familia de campesinos bolivianos, alojando con ellos, comiendo su comida, recorriendo los campos de los que sacaban su subsistencia, sus pobres recursos.

Paralelamente, los Aguirre fueron anfitriones de numerosas reuniones del Equipo de Servicio del Secretariado Latinoamericano del MIAMSI, así como de un Encuentro Latinoamericano – ELAM – que en 1986 trajo al Equipo Internacional completo a las alturas de La Paz. Durante esos años tuve más cercanía con Fernando quien, como miembro latinoamericano del Equipo Internacional del MIAMSI – más adelante como su presidente – también formaba parte del ESSAL y participaba en sus reuniones.

Mi amistad con Martha comenzó a tomar vuelo a partir del año 2000, cuando ambas fuimos elegidas miembros, por América Latina, del Buró o Equipo Internacional del MIAMSI. Compartíamos la tarea de ser intérpretes simultáneos, del francés al inglés y viceversa, una de cada lado de Raju, miembro del Buró por el subcontinente indio. El carisma que yo había ofrecido para ser electa era mi conocimiento de lenguas y mi experiencia como traductora. Martha, mientras tanto, había hecho avances increíbles en el dominio del francés. Siempre sólida y de bajo perfil, trabajábamos a la par en la redacción de documentos y el manejo de las comunicaciones. Hasta un mes atrás tuvimos un intercambio de correos a propósito de traducciones para el MIAMSI a cuyo servicio ambas nos manteníamos.

La coincidencia de nombres provocaba confusiones: cuando yo me abstuve por razones familiares de presentarme a la reelección en 2004, los presentes en la AG de Madagascar venían a felicitarme por haber sido reelecta. En lugar de alejarnos, mi amistad con Martha siguió creciendo y profundizándose, con visitas de ella a Chile y mías a La Paz, alojando en nuestros hogares respectivos. Nos comunicábamos regularmente, intercambiábamos novedades en la familia, nos recomendábamos libros y películas. También emprendimos juntas viajes y estadías en el extranjero, más de un agente se habrá sorprendido ante nuestros nombres de pila, sólo diferenciados por una letra “h”. Habrán pensado que en Latinoamérica éramos poco imaginativos a la hora de los bautizos.

En nuestras correrías solíamos asumir papeles; yo me sentía respaldada y protegida por su capacidad en materia de infraestructuras, mi pobre sentido de la orientación. Ella dejaba que yo me ocupara de la programación diaria. Nos reíamos de nuestras dificultades respectivas, ella para distinguir Montmartre de Montparnasse, yo para retener nombres, por hablar de Rogelio en lugar de Gerónimo.

Martha querida, me cuesta aceptar que ya no te tengo como amiga y compinche, pero cuando pienso en la pena de Fernando me duele el alma. Hasta siempre en ese más allá de Dios, que formaba parte de nuestras conversaciones.

4 comentarios para “Martha Urioste”

  1. Patricio Gómez Bahamonde dice:

    La partida de Martha nos ha tocado muy profundo en el corazón de quienes hemos sido los afortunados de conocerla y compartir un mismo caminar con el mensaje de vida a la luz del Evangelio, guiados siempre por nuestro gran e inseparable amigo, líder y sabio pastor: Jesús de Nazaret.

    Nuestra vida tiene sentido y vigor desde esa perspectiva. Hay una inmensa tarea por hacer. Somos las manos, oídos y ojos del Señor acá en la Tierra, en el presente de cada día. Debemos llevar amor en donde falte, esperanza en la angustia, alegría en la tristeza, alimento al espíritu y también al cuerpo, dar agua al sediento, que es vida. Cada buena acción trae paz, armonía y se transforma en semilla que da frutos con nuestro testimonio.

    Ello lo asumió Martha y nos dio ejemplo. No son necesarias muchas palabras para expresar el sentimiento de vacío que nos deja, ya que todos los que la conocimos lo sabemos y recordamos hoy al momento de dejar que nuestro corazón palpite de tristeza por su perdida. Sin embargo, somos afortunados por tener fe y saber que ella ya ha llegado al fin de su camino y está hoy en vida plena con su Dios-Padre. Desde allí, apoyara a Fernando y familia, y a todos sus hermanos de la maravillosa comunidad del MIAMSI Internacional, viejos jóvenes soñadores todos, que seguiremos adelante sin flaquear en nuestra misión, hasta que nos llegue el ineludible llamado de partir al Gran Encuentro.

    Siempre en mis reflexiones recurre de la ayuda de los grandes pensadores. En esta oportunidad, teniendo -en estos instantes- al frente la fortaleza de Marta para trabajar sin cesar en múltiples labores difíciles, complejas, que en definitiva para el común de las personas son dejadas a un lado por considerarlas imposible, creo la siguiente reflexión del Henri Barbusse (1873-1935) novelista francés, me será de gran apoyo: “Es intentando lo imposible como se realiza lo posible”.

    Muchas gracias María Marta Raggio por el testimonio que nos has dado de Martha Urioste, quien sigue presente en nuestros corazones. Un afectuoso abrazo a Fernando, compañero fiel y activo apoyo de Martha por toda una vida.

  2. Daniel Guery dice:

    Queridos amigos de Bolivia y de América Latina,

    Queridos amigos de los dos equipos internacionales que tuve la alegría de servir como presidente,

    Es con mucha tristeza que me enteré de la partida de Marta hacia la casa del Padre. Estoy seguro de que ella ya ha sido acogida como “buena servidora” que comparte la alegría del Señor rodeada de ángeles, particularmente los de Calamarca!

    Desde que recibí la noticia, por supuesto que rehice el camino recorrido con ella y contigo, Fernando, así como con vuestros hijos y todos los amigos en común. Marta era una de esas figuras de la Iglesia de las que uno se alegra de haber estado a su lado! Mujer de convicciones, comprometida en todos los niveles de la sociedad, ella tenía coherencia entre su vida y su fe, tanto en familia como en el mundo político, en la Iglesia, en sus compromisos sociales, en el MIAMSI. Su visión de apertura, su inteligencia y su espíritu de servicio eran ejemplares. Sus conocimientos sobre historia de la iglesia, sobre teología permitían fundamentar el discernimiento con precisión.

    Por cierto, no faltaron dificultades de todo tipo en su vida, pero ella supo superarlas en la fe.

    Ya fuesen sus amigos, los responsables políticos, los obispos o las personas más pobres que vivían cerca suyo, todos merecía su mirada de interés. Su benevolencia.

    Un sostén sin fisuras durante mis dos mandatos como presidente del MIAMSI, una amistad sólida y una convivencia fraternal, muchas razones para da gracias personalmente al Señor por haber puesto a Marta y Fernando en nuestro camino.

    Es por todo el trabajo que ella hizo que me permito sobre todo dar gracias, Una figura “Fiel de laico en Cristo” ejemplar que vivió la sana colaboración con los “fieles sacerdotes de Cristo”. Que podamos en su seguimiento seguir sirviendo a nuestros hermanos con tanta fidelidad y convicción.

    Unidos en oraciones durante estos días.

    Daniel y Mireille

  3. Ferrnando Aguirre dice:

    Queridos hermanos de Chile, Maria Marta, Patricio y todos, Daniel y Mireille:

    No tengo palabras para agradecerles sus comentarios. Es un momento muy dificil que esperamos todos en la familia ir superando poco a poco acompanados del recuerdo, la imagen, las palabras habladas y escritas por Mart(h)a, y en compania de tantos amigos, muchos del MIAMSI, que han sido y son parte de nuestra vida. A nombre de nuestros tres hijos y siete nietos gracias de verdad. Fernando

  4. Poppy Garat de Cassarino dice:

    Fernando, muy tristes con la noticia que recién hoy leemos, con Rodolfo te mandamos un fuerte abrazo con mucho cariño, lo mismo a toda tu familia…con muchos buenos y lindos recurdos de Martha, su fuerza y su trabajo!
    Esto me lleva a reafirmar lo que escribió Marta Raggio de los amigos que fuimos haciendo en este caminar juntos con otros..cuantas riquezas compartidas, cuantos momentos fuertes, cuantas buenas noticias y cuantos momentos de no comprender nada…de volver a empezar, hay algo que agradezco mucho es haber tenido la posibilidad de ser parte de este maravilloso movimiento!!!
    En mi caso siento que por motivos de la vida deje todo los contactos de ese grupo humano tan fantastico..!!
    Marta me uno a tu dolor y a todo el equipo del Sal.
    Sabemos que hay un Dios misericordioso que nos espera con un gran abrazo y mucha ternura!.
    Recordandolos a todos, otro abrazo Poppy y Rodolfo Cassarino
    Gualeguaychu – Argentina

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